• Andrés Cifuentes

Cordero asado en cazuela


Cordero asado en cazuela, historia:

El cordero en España se consume de siempre y en La Rioja en particular encabeza una serie de platos bandera en la región, quién no pasa envidia cuando le decimos que hemos comido unas chuletillas al sarmiento, o un rancho de patatas con cordero, cuando pronunciamos esos términos ya pensamos en fiesta, como decía no sé quién, viva el cordero y la madre que le parió o aquí está la madre del cordero, reunión de pastores, oveja muerta, lo cierto es que está muy arraigado en las frases de nuestro vocabulario.

Como no siempre ha habido hornos y yo pretendo volver al pasado para comer mejor en el futuro, os presento este plato, que salvo que no os guste el cordero, os va a llenar de satisfacción. No me preguntéis porque, pero dicen que es más sano que el cordero asado en el horno y aquellas personas que se quejan de que no pueden cenar cordero asado porque les sienta mal, les recomiendo que prueben así, es mas digestivo, con una ensaladita y unas patatas panadera… Se me hace la boca agua.


Antes de pasar a la receta quiero enseñaros un recipiente muy bonito para el aceite que encontré en la página de Tescoma y que ya tengo en mi cocina. Además es muy práctico, no se desperdicia ni una sola gota.



90' - 4 raciones


Ingredientes

Cordero (Paletillas o chuletas – al gusto)

Chalota - 2 (de la familia de las cebollas)

Ajo (una cabeza grande entera – separando los gajos)

Vino blanco (un vaso mediano)

Aceite de oliva

Agua

Sal y pimienta al gusto


Cordero asado en cazuela, preparación:

Para cocinar el cordero asado en cazuela, necesitamos una cazuela en la que podamos apoyar en el fondo todas las tajadas, no es bueno que se superpongan. Limpiamos los trozos de cordero de grasas sobrantes con el cuchillo. Añadimos aceite de oliva y ponemos a dorar el cordero con las chalotas peladas y los ajos machacados sin pelar (en el vídeo vais a ver con más detalle a qué me refiero con "machacados". Ponemos sal en las tajadas de cordero y cuando les demos la vuelta, salamos por el otro lado.


Pasados unos minutos, cuando empiece el cordero a dorarse, añadimos el vino blanco y en que se evapore un poco el alcohol, vertemos una cantidad de agua que no cubra las tajadas de cordero. Tapamos la cazuela y controlamos el fuego para que no alcance una fuerte ebullición que haga salirse al caldo de la misma.


El tiempo que debemos dejar el cordero asado en cazuela así, dependerá del grado de dureza de la carne. Si es cordero de leche se hará enseguida y si es cordero de pasto tardará algo más. En cualquier caso es algo que nosotros debemos controlar, una buena pista es que veremos como la carne se va separando del hueso, sobre todo en los jarretes. Posiblemente debamos añadir algo de agua, si vemos que no termina de hacerse y esta se va evaporando, cuidarlo un poco y no se quemará.


Para mí, el acompañamiento perfecto para este cordero asado en cazuela, es una menestra típica también en esta bendita tierra, pero no la he puesto porque tiene suficiente importancia para que os enseñe otro día como se hace, por eso lo vamos a acompañar con ensalada muy sencilla sin más o nada menos, no sé cómo decirlo.



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